1001 libros que hay que leer antes de morir

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1001 libros que hay que leer antes de morir

Sir Walter Scott, un clásico de la literatura británica

septiembre 6th, 2012 · No Comments · Genera

Hark! As my lingering footsteps slow retire,

Some Spirit of the Air has waked thy string!

‘Tis now a seraph bold, with touch of fire,

‘Tis now the brush of Fairy’s frolic wing.

Receding now, the dying numbers ring

Fainter and fainter down the rugged dell,

And now the mountain breezes scarcely bring

A wandering witch-note of the distant spell –

And now, ‘tis silent all! – Enchantress fare thee well!

Hace unos años mi padre me regaló una serie de magníficos ejemplares de la mejor literatura británica editados en los siglos XVIII y XIX. Entre ellos, se encontraba un ejemplar único de Sir Walter Scott, una bella edición en perfecto estado de la poesía del escritor escocés.

Sir Walter Scott, uno de los máximos exponentes del Romanticismo británico, nació en Edimburgo en 1771. Es bien conocido por sus novelas históricas y por su poesía y ya en su momento fue uno de los primeros escritores en disfrutar de una carrera literaria a nivel internacional, con lectores en Europa, Australia y Norteamérica.

Uno de sus poemas más bellos, The Lay of the Last Minstrel (Canto del último trovador) le lanzó a la fama internacional, que consolidó con otras obras maestras como The Lady of the Lake (La dama del lago). Sus títulos más conocidos, Rob Roy e Ivanhoe, son además dos de los 1001 libros que hay que leer antes de morir.

A pesar de su título, Rob Roy (1817) se centra más en la historia de las experiencias de un tal Frank Osbaldistone que en la figura del forajido epónimo, el legendario Robin Hood escocés. “Y pese a ello, este romance escocés fue decisivo no solo para consolidar los relatos dispares que corrían acerca de la vida de Rob Roy McGregor, sino también para mitificar las tierras altas escocesas y convertirlas en un centro de atracción, sublime y brutal al mismo tiempo, para muchos turistas ingleses”, opinan los expertos de 1001 libros... La novela tiene como telón de fondo la rebelión jacobita de 1715. Scott recoge las experiencias de Frank mientras viaja desde su casa en Londres hasta la residencia de su tío en Northumbria, luego prosigue hasta Glasgow y llega a las tierras altas de Escocia. Frank cruza la frontera escocesa para recuperar los bienes de su padre. Este viaje hacia el norte permite mostrar un rico y colorido plantel de personajes, entre los cuales se halla Rob Roy, quien ayuda a Frank a recuperar sus posesiones.

Ivanhoe (1820) narra las disputas políticas y culturales entre los sajones subyugados y sus señores normandos durante el reinado de Ricardo Corazón de León en el siglo XII. Sir Wilfred de Ivanhoe, un valiente caballero sajón, regresa de las Cruzadas para asistir al rey Ricardo a recuperar el trono que le ha sido arrebatado por su usurpador hermano el príncipe Juan. Para lograr esta causa, será crucial la ayuda de un grupo de personajes tanto históricos como imaginarios. El relato se ve impulsado por tres confrontaciones de proporciones épicas: el torneo de Sabih-de-la-Zouche, el asedio del castillo Torquilstone y el rescate de la heroína Rebeca de Templestowe, sede de los Caballeros Templarios.

“En Ivanhoe hallamos una revisión de los usos y costumbres políticas, caballerescas y románticas. La novela no solo influyó en la imagen que lectores y escritores posteriores se formaron del pasado medieval, sino que también fue pionera en el género de la novela histórica”, concluye en 1001 libros… el experto Dale Townshend, de la Universidad de Stirling.

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El tango de la guardia vieja

agosto 24th, 2012 · No Comments · Genera

La necesidad de ambientar la historia en tres épocas distintas (1928, 1937, 1966) plantea exigencias complicadas. Los personajes deben actuar acordes con cada situación de su vida, condicionados por lo que visten, lo que escuchan, la música que oyen o que bailan en los diversos momentos. Una marca de dentífrico o gomina, un perfume de mujer caro en los años 20 —My Sin, Arpege— o barato —Au Matin, Quelques Fleurs—, o una manera de anudarse la corbata en vísperas de la Segunda Guerra Mundial —nudo Windsor, por ejemplo—, pueden tener su importancia en situaciones determinadas. Anotación de Arturo Pérez-Reverte sobre El tango de la guardia vieja

Arturo Pérez-Reverte publicará el próximo 21 de noviembre su última novela, El tango de la guardia vieja, que relata una turbia historia de amor ambientada en algunos momentos clave del siglo XX: en Buenos Aires en 1928, en la Riviera Francesa de 1937 y en el Sorrento de 1966. Con buenas dosis de intriga, aventura y un gran trabajo de documentación, el escritor de Cartagena narra las intermitente relación entre Mecha y Max, una mujer rica y un buscavidas. El lector puede adentrarse en El tango de la guardia vieja a través de la página novelaenconstruccion.com, que incluye anotaciones sobre el proceso de escritura de la novela, sus reflexiones sobre la creación, la lengua y el proceso de documentación.

Se trata de su novela número 14, después de deleitarnos, entre otras, con las maravillosas La tabla de Flandes (1990), Territorio comanche (1994), La piel del tambor (1995), La Reina del Sur (2002) o El Club Dumas (1993), ésta última uno de los 1001 libros que hay que leer antes de morir. Se trata de la novela de Reverte más valorada por la crítica, “tal vez por ser la más metaliteraria de todas sus narraciones, tal vez por zambullirse temáticamente en el mundo del libro. En todo caso, este explícito homenaje a Alejandro Dumas contiene en su justa medida todos y cada uno de los ingredientes que convierten en excelente y concorde con los gustos contemporáneos a un relato de intriga, misterio y acción: el protagonista cercano y verosímil (el poco heroico Lucas Corso, traficante de libros antiguos), fiel heredero de algunos de los escépticos personajes de la novela policíaca clásica; los enigmas por resolver (autentificar un supuesto capítulo manuscrito de Los tres mosqueteros; investigar la existencia de ejemplares de una obra medieval – Las nueve puertas – quemada, al parecer, con su impresor en 1667); el universo de ayudantes (la joven hermosa que decide apoyar a Corso, Irene Adler) y opositores (los malos y metaliterarios Balkan/Richelieu, Rochefort y Milady/Liana) en el curso de una investigación que ha de desarrollarse en un espacio exótico por internacional; la sabia segmentación del discurso mediante elipsis e insinuaciones para mayor brillo del suspense y el entrecruzado de pistas y contrapistas; y, finalmente, el trufado no menos diestro de información erudita (la que se da del tan corsario mundo del libro antiguo; la regalada sobre Dumas) que bien satisface al lector en los remansos de las tribulaciones, bien lo conduce en el descifrado de la maraña”.

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Homenaje a Esther Tusquets, fundadora de Lumen

agosto 10th, 2012 · No Comments · Genera

No había razón alguna para que él se enfadara con ella, ninguna razón para que se mostrara celoso y ofendido, y mucho menos todavía para que se sintiera desdichado […]. Había sido él quien había decidido de una vez por todas y en nombre de los dos que cuanto entre ellos aconteciera tendría poco que ver con el gran amor, el loco amor, y sería más bien la plácida y civilizada amistad de dos adultos que se estimaban mucho, sin excesos y sin exclusividad, se respetaban mucho, tenían aficiones parecidas, se llevaban bien y hacían el amor de modo satisfactorio […]. El último trazo que venía a restablecer el equilibrio roto y a proclamar el triunfo final de la simetría.

Las sutiles leyes de la simetría. Esther Tusquets.

La escritora y editora falleció en julio a los 75 años en Barcelona tras sufrir párkinson desde hace años, acentuado por una pulmonía. Tusquets dirigió durante cuarenta años el sello Lumen, una editorial que desde su fundación en Barcelona en 1960 ha apostado por buscar autores y obras que tengan fuerza suficiente para convertirse en clásicos. En 2001 se incorporó a Random House Mondadori y ha seguido cosechando grandes éxitos con la publicación de las mejores obras de autores clásicos y contemporáneos imprescindibles.

Lumen cuenta con un catálogo representado por autores ya consagrados, como Virginia Woolf, Ernest Hemingway, Giorgio Bassani, Marcel Proust, Umberto Eco, Juan Marsé o David Grossman. Y también con un selecto catálogo de poesía, con autores clásicos y contemporáneos de la talla de Pablo Neruda, García Lorca, Robert Graves o Emily Dickinson.

Además de la cuidada selección de ensayos publicados por el sello, Lumen introdujo en España, bajo la dirección de Tusquets, Mafalda y el resto de obras de Quino, que proporcionó el éxito comercial que necesitaba la editorial para seguir adelante. Y es que “la joven Mafalda es encantadora e irreverentemente cínica, y destila ira justificada y sabiduría infantil”, como reza el libro 1001 cómics que hay que leer antes de morir.

La primera novela publicada en Lumen bajo el mandato de Esther Tusquets fue El saltamontes verde de Ana María Matute, escritora que acababa de ganar el premio Nadal por Primera Memoria (1959), uno de los 1001 libros que hay que leer antes de morir: “Matute escribe con brillantez, muy influenciada por los escritores de principios del siglo XX”.

Tusquets también fue la responsable de que se publicaran autores brillantes nunca antes publicados en España, como Susan Sontag. La clave de su éxito radicaba en el tipo de relación que mantuvo con sus escritores, basadas en la fidelidad, como la que mantuvo con Umberto Eco cuando escribió el bestseller mundial El nombre de la rosa, novela en la que el autor “expone la maravilla de la interpretación en sí misma”, como apuntan los expertos en 1001...

También plasmó su vocación escritora con la publicación de sus novelas El mismo mar de todos los veranos, El amor es un juego solidario, Varada tras el último naufragio, Para no volver o Con la miel en los labios, además de diversos relatos y, finalmente, sus libros de memorias y recuerdos, como Confesiones de una editora poco mentirosa o Confesiones de una vieja dama indigna. Con el fallecimiento de Esther Tusquets perdemos a una escritora y editora imprescindible, pero sobre todo a una mujer admirable, maravillosa e inolvidable.

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La Semana Negra de Gijón concede el Hammett por vez primera a una mujer

julio 27th, 2012 · No Comments · Genera

La barcelonesa Cristina Fallarás se ha convertido, con Las niñas perdidas, en la primera mujer que gana el Premio Dashiell Hammett de novela que conceden los escritores participantes en la Semana Negra de Gijón, que esta edición tuvo lugar entre el 6 y el 15 de julio. Las niñas perdidas se asocia a las frustraciones y miedos que su autora vincula al hecho de ser mujer. La trama es aparentemente muy sencilla: Victoria González, periodista e investigadora, recibe el encargo de encontrar a una de las dos hermanas desaparecidas de 6 y 8 años, con la conciencia de que la otra ya ha sido brutalmente asesinada.

Fallarás escribió la novela cuando estaba embarazada y, al saber que el bebé que esperaba iba a ser niña, sintió “rabia y miedo”, como cita el periódico El Mundo. Orgullosa por haber logrado alzarse con este prestigioso galardón que  ayudará a difundir su novela a nivel internacional, no tenía nada fácil superar las excelentes novelas finalistas: Norte, del boliviano Edmundo Paz Soldán; Kryptonita, del argentino Leonardo Oyola; y Un jamón calibre 45, de Carlos Salem.

El Memorial Silverio Cañada, concedido a la mejor primera novela negra en español ha ido a parar a Enrique Ferrari y su Que de lejos parecen moscas, mientras que el Premio Celsius a la mejor novela de ciencia ficción en español ha recaído sobre Emilio Bueso por Diástole.

El galardón más importante de la Semana Negra de Gijón es el Premio Dashiell Hammett, como homenaje al brillante escritor norteamericano de novela negra del mismo nombre. Sus novelas El halcón maltés (1930) y El hombre delgado (1932) son 1001 libros que hay que leer antes de morir, dado que, “junto con el de Raymond Chandler, el nombre de Hammett viene a ser sinónimo de un cambio en la novela de misterio que supone abandonar el modelo clásico del detective magistral frente a un crimen incomprensible, para adoptar un modelo más cotidiano”.

En la larga serie de protagonistas del género, el personaje de Hammett, Sam Spade, es único sin la menor duda. Spade se mueve en un mundo sórdido y violento en el que todos los personajes son egoístas, deshonestos, pérfidos y traicioneros. “Y si tiene tendencia a hacer deducciones fulgurantes y magistrales, en la línea de Sherlock Holmes y Dupin, también la tiene a armar camorra, a soltar maldiciones o a bajarles los humos a matones que son verdaderos arquetipos de la narrativa de misterio”, se puede leer en 1001 libros... El halcón maltés refleja sobre todo esa compleja naturaleza; en el fondo, viene a ser una fusión de todas las historias de detectives, en la que los elementos del venerable pasado del género se combinan con escenas de acción y aventura; eso sí, representadas en un mundo en el que ser venerable solo sirve para acabar desvalijado o asesinado.

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‘Matigari’: la literatura como arma de denuncia

julio 13th, 2012 · No Comments · Genera

Me gustaría recuperar de la biblioteca un clásico de la literatura africana: Matigari, del escritor keniano Ngugi Wa Thiong’o, publicada por vez primera en 1986 en Nairobi. Escrita en kikuyu, idioma del grupo étnico mayoritario en Kenia, la novela relata la lucha por la paz y la libertad de Matigari, un personaje que acabó convirtiéndose en un personaje de carne y hueso y un auténtico emblema en Kenia.

Matigari es uno de los 1001 libros que hay que leer antes de morir por su compromiso social y político y por su encomiable difusión y denuncia de las injusticias que atesora la reciente historia de Kenia. Tal fue el impacto de esta novela que cuando Ngugi Wa Thiong’o regresó a Kenia tras 22 años de ausencia, en 2004, fue atacado por cuatro agresores que obligaron al escritor a contemplar la violación de su mujer.

La novela relata el regreso de las montañas de Matigari tras años de lucha contra los colonos que han venido poblándolas, para encontrarse con que su país y su hogar han sido legados a los herederos de los mismos a los que ha derrotado. Pero, en lugar del recibimiento que esperaba como glorioso vencedor, se ve ante un orden neocolonial opresor y corrupto y con una población aquiescente. “Su lucha por la justicia debe empezar de nuevo, y Matigari se convierte en el instigador de unos eventos que, en su reinterpretación, tienen la fuerza del mito”, explica el experto literario Andrew Blades en 1001 libros... Y continúa: “Despierta, así, un gusto por el rumor que afloja las lenguas de los pobres. Se ha hecho difícil distinguir entre verdad y realidad y la voz de la verdad del presidente, que sale incesantemente de la radio, ya no es inmune a los cuestionamientos. Enmarcada en érase una vez y en un país sin nombre, Ngugi evita cualquier cosa que determine un tiempo o un lugar”.

Pero al enlazar las alusiones a la reciente historia de Kenia, con los ideales de la pre independencia derivados de las tradiciones orales de los kikuyu, “la novela crea una sensación de pérdida y de obligación histórica, junto con la aguda crítica a la realidad de la Kenia independiente”. Meses después de la publicación de la novela, los servicios de información de Kenia señalaban que un personaje denominado Matigari recorría el país predicando la paz y la justicia. Se dieron órdenes de que fuera arrestado de inmediato. Esta situación parece calcada de la última parte de la novela, donde la propia incapacidad de entender el significado de Matigari impide su captura y su asimilación.

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Cincuenta sombras de Grey

junio 28th, 2012 · No Comments · Genera

La esperadísima novela de la escritora norteamericana E.J. James, Cincuenta sombras de Grey, ya es el título más vendido en España desde que la editorial Grijalbo de Random House Mondadori la pusiera a la venta el pasado 6 de junio. Y ello tras arrasar en las librerías de Estados Unidos, donde se han vendido 15 millones de ejemplares en tan sólo tres meses. ¿Pero qué es lo que tiene para que se haya convertido en uno de los éxitos más aclamados en los últimos años? Erotismo, deseo y más erotismo. Eso sí, con la elegancia que se espera de una auténtica lady londinense y madre de familia.

Cincuenta sombras de Grey describe la romántica, sensual y erótica relación entre un joven multimillonario (Christian Grey) y una estudiante universitaria de Literatura inglesa (Anastasia Steele). Cuando la joven recibe el encargo de entrevistar al exitoso empresario queda tan impresionada por su atractivo y sus dotes para la seducción que no puede evitar desearle profundamente. Una vez inician una apasionada relación, Ana se sorprende por las peculiares prácticas eróticas de Grey, al tiempo que descubre los límites de sus propios deseos. La novela forma parte de una trilogía que completan Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas.

Con motivo del éxito editorial de su primera novela, la revista Time la ha calificado como una de las cien personas más influyentes del año y las productoras Universal Pictures y Focus Features han comprado los derechos cinematográficos.

Me gustaría repasar uno de los grandes exponentes de la literatura erótica del siglo XX, la escritora Anaïs Nin, y, en particular, su obra Delta de Venus, uno de los 1001 libros que hay que leer antes de morir. Se trata de colección erótica sorprendentemente freudiana escrita para excitar a un anciano coleccionista rico y pagada a un dólar por página. Cada historia conforma uno o varios episodios eróticos independientes, pero el conjunto posee el marchamo de una novela, puesto que algunos de los personajes, particularmente el de la prostituta Bijou, aparecen en varios fragmentos.

“La evocación de las tardes pasadas en los fríos estudios de artistas fracasados, el humo de las drogas, el sonido de la música barata y la lluvia sobre las alcantarillas convierte las historias de encuentros sexuales de Nin en su poema en prosa más destacable: Le cul de Paris. A diferencia de las fórmulas de la pornografía tradicional, la obra de Nin aborda la homosexualidad, el hermafroditismo, las relaciones interraciales, el fetichismo, el incesto y la pedofilia, y su descripción de las relaciones sexuales heterosexuales resulta sorprendente dentro del género”, explica el profesor de Literatura inglesa Robin Purves en 1001 libros... “Los personajes son esclavos de sus caprichos, represiones y rencores escondidos en lo más profundo que solo la breve liberación del orgasmo consigue aplacar”, concluye.

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Philip Roth se lleva el Príncipe de Asturias

junio 14th, 2012 · No Comments · Genera

La llevaba tan incrustada en mi conciencia, que, al parecer, me pasé el primer año de colegio convencido de que todas y cada una de mis profesoras eran mi madre disfrazada. Echaba a correr en cuanto sonaba el timbre de salida, e iba todo el camino preguntándome si llegaría a casa con tiempo para pillar a mi madre antes de que volviera a transformarse.

En octubre el escritor de Nueva Jersey recibirá uno de los premios más prestigiosos de las Letras, superando al también excelente escritor japonés Haruki Murakami, con el que competía por este célebre galardón. Muchas de las obras de Philip Roth reflejan los problemas de identidad de los judíos norteamericanos, explorando también la naturaleza del deseo sexual, siempre con su peculiar humor como telón de fondo. Los expertos de 1001 libros que hay que leer antes de morir consideran tres de las novelas de Roth imprescindibles en la biblioteca de cualquier aficionado a la lectura: El lamento de Portnoy, La mancha humana y La conjura contra América.

El lamento de Portnoy se publicó en 1969 y fue considerado de inmediato un escándalo, en parte debido a su explícito contenido sexual. “La situación de Portnoy – su fijación con su madre, sus dificultades con los miembros del sexo opuesto, sus ocasionales accesos de autocompasión sensiblera – describía y definía un síndrome con el que demasiados lectores (varones) estaban familiarizados”, apunta el profesor de la Universidad de Bristol David Punter en 1001 libros…. “A todo ello se agrega la condición de judío de Portnoy, presentada aquí como una versión más exagerada de la ortodoxia represiva contra la que claman inútilmente el libro y el propio Portnoy [...]. En último término, la verdadera fuerza del libro reside en la figura del propio Portnoy y en la universalidad de sus complejos y humillaciones”.

En La mancha humana Roth reúne dos preocupaciones comunes: un héroe que esconde un secreto y una aventura entre un hombre mayor y una mujer más joven. Los protagonistas son Coleman Silk, boxeador convertido en catedrático, y su vecino Nathan Zuckerman, que narra la historia vital de Silk. Coleman Silk es vilipendiado por su universidad tras una falsa acusación de racismo y se retira a su casa, tras lo cual descubre la Viagra e inicia una relación con Faunia, una sirviente analfabeta destrozada por la muerte de sus hijos y acosada por un ex marido violento veterano de Vietnam. Mediante una serie de analepsis que nos conducen a su juventud en el Bronx, descubrimos que Silk ha estado ocultando un gran secreto: es un hombre negro que ha rechazado el racismo que ha sufrido por parte de blancos y negros. En 1001 libros… se puede leer que aunque cuestiona la objetividad en un mundo de emociones, “el libro trata sobre todo de la culpabilidad y los secretos, las suposiciones y las percepciones […]. Constituye una astuta visión de la política social estadounidense repleta de juicios, vergüenza e hipocresía, y la mancha que deja la humanidad en la vida”.

La conjura contra América parece la historia real de una parte de la infancia del autor con un protagonista llamado Philip Roth y el trasfondo de la historia política estadounidense de la década de los cuarenta. “El punto fuerte de esta obra radica en el entretejido de los detalles personales rememorados con unos acontecimientos públicos igualmente verosímiles. Roth se asegura de no exagerar y logra que lo imposible parezca plausible. Se nutre de datos conocidos para fortalecer el impacto de lo desconocido […]. Roth se burla con cariño de lo americano, de lo judío y de la época en que le tocó crecer”.

En definitiva, el Premio Cervantes es un merecido galardón que se suma a la larga lista de reconocimientos que ha obtenido el escritor de Nueva Jersey, entre ellos el Premio Booker, el National Book Award o el Premio Hemingway.

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Carlos Fuentes, sentido adiós a uno de los maestros de las letras latinoamericanas

junio 1st, 2012 · 2 Comments · Genera

Soy este ojo surcado por las raíces de una cólera acumulada, vieja, olvidada, siempre actual.

 

El novelista Carlos Fuentes falleció el mes de mayo en México a los 83 años de edad. Tras un sentido homenaje, sus restos fueron depositados en el cementerio de Montparnasse de París, donde también yacen los restos de sus hijos, cuyas dramáticas desapariciones marcaron su vida y la de su mujer. Su trabajo literario junto a su implicación social convierten al autor nacido en Panamá en uno de los imprescindibles de las letras latinoamericanas. Este año acababa de ser nombrado Doctor Honoris Causa en la Universitat de les Illes Balears, un reconocimiento que ya había recibido anteriormente en diversas universidades latinoamericanas. Trasladó su pasión por el cine a la redacción de guiones para numerosas películas, entre ellas El gallo de oro (1964), Tiempo de morir (1966) o Pedro Páramo (1967).

En 1987 unificó su obra narrativa y ensayística en la colección La edad del tiempo, que integra obras como Los días enmascarados (1954), Aura (1962), Terra Nostra (1975), Gringo viejo (1985), La campaña (1990), o La muerte de Artemio Cruz (1962), ésta última uno de los 1001 libros que hay que leer antes de morir. A juicio de Daniel Mesa Gancedo, “la taracea estructural de la novela, su exuberancia estilística y su densidad histórica y psicológica resultaron inusitadas en su momento y plantean al lector una exigencia que, como ocurre en toda obra verdaderamente vanguardista, le enseñará a leer de otra manera”.

El ganador del Premio Cervantes en 1987 crea un personaje que se multiplica mientras agoniza. Artemio Cruz se multiplica en tres voces y en tres tiempos rigurosamente alternados: el yo, que, en el presente, da cuenta del instante de su agonía, dilatada concéntricamente a lo largo de toda la novela; el – su fantasma gemelo-, cuyos recuerdos reclama para un futuro inmediato o eternamente postergado; por fin, el él que protagonizó en el pasado los doce episodios o estaciones en los que su vida fue configurándose como había de llegar a ser.

Mesa Gancedo continúa en 1001 libros…: “El complejo montaje de los fragmentos entrega una biografía completa: la del potentado mexicano que, de 1889 a 1959, reproduce la historia del país. Es un destino fraguado durante la Revolución y luego espuriamente alimentado por sus logros. Detrás quedan amores aniquilados por esa misma Revolución; cobardías y traiciones; abusos, humillaciones y corrupción. Al final, el infarto sorprende a Cruz, que, rodeado de su familia, de su secretario, un cura y médicos – cada uno de los cuales entrega a su vez una imagen distinta del moribundo-, enfrenta la encrucijada de un pasado y un futuro en que se confunden imaginación y recuerdo”.

En definitiva, una obra maestra de la mano de un maestro de la literatura hispanoamericana, que perdurará eternamente.

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‘Más allá del tiempo’

mayo 17th, 2012 · No Comments · Genera

En el aeropuerto las horas en ocasiones se hacen eternas. Las novedades literarias de las librerías se convierten en un gran pasatiempo, pero casi mejor resulta ver quién coge, hojea e incluso husmea las novelas. Antes de fijarme en Más allá del tiempo, que publicó el sello Lumen en 2011, me llamó la atención el hombre que lo sostenía. Su expresión de admiración me cautivó de tal modo que cuando volvió a colocar la novela de David Grossman sobre la estantería me precipité sobre ella. Leí la contracubierta:

Callados

estuvimos esperando la mañana.

Una mañana

que no

llegaba.

La sangre

no

corría por las venas.

Me levanté, te envolví

en una manta,

me agarraste la mano, me miraste

a los ojos: el hombre

y la mujer

que un día fuimos

inclinaron la cabeza

en señal de despedida.

 

Y los primeros versos:

EL CRONISTA: Sentados y cenando el rostro del hombre se transforma de repente. Con un gesto brusco aparta el plato que tiene delante. Un tintineo de cuchillos y tenedores. Se levanta, se queda de pie y parece no saber dónde está. La mujer se remueve en su silla. La mirada de él revolotea alrededor de la mujer sin terminar de posarse, y ella – que ya se ha visto sacudida por la desgracia – lo nota enseguida, aquí está otra vez, ya me está tocando los labios con sus fríos dedos. ¿Pero qué te pasa?, le susurra con los ojos, y el hombre la mira atónito-.

 

Y la compré.

La leí en el avión. Ni siquiera me distrajeron las constantes interrupciones de los altavoces a todo volumen. Las palabras de Grossman fluían ante mí con tal vitalidad y, a la vez, melancolía, que no podía apartar los ojos de ella. La terminé antes de que anunciaran el aterrizaje y me vi sumida en un estado de nostalgia y aflicción tan ilusorios como palpables. Incluso para quienes no tienen hijos y no han sufrido una pérdida tan dolorosa, resulta una novela sobrecogedora, apabullante y turbadora. Intensa de principio a fin. Como todas las novelas de Grossman.

El origen de Más allá del tiempo debe buscarse en la dolorosa pérdida para el escritor de Jerusalén de su hijo. Todo comenzó cuando Grossman, fiel a su activismo en la lucha por la paz en conflictos como la Segunda Guerra del Líbano, participó en 2006 en una rueda de prensa junto a Amos Oz y a A. B. Yehoshúa para instar al gobierno a aceptar un cese al fuego. Dos días después, su hijo Uri, de 20 años, sargento de una unidad de tanques, falleció alcanzado por un misil durante una operación en el sur del Líbano. Usando las palabras como anclas para no caer en la locura, Grossman ha querido cerrar con Más allá del tiempo una historia que empezó con La vida entera, y nos lleva a lugares donde solo el genio de un gran escritor puede caminar.

Ganador del Premio Albatross y Doctor Honoris Causa por la Universidad de Florencia, el autor israelí también ha destacado por sus ensayos, entre los cuales vale la pena mencionar Presencias ausentes, La muerte como forma de vida y el más reciente Escribir en la oscuridad, publicado por Debate en 2010.

Grossman contribuye con Más allá del tiempo a la excelente y recomendable producción literaria israelí, sumándose a maestros como Agnón, Yehoshúa o Amos Oz, éste último especialmente recomendado por los expertos literarios de 1001 libros que hay que leer antes de morir.

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‘1001 cómics que hay que leer antes de morir’

mayo 3rd, 2012 · No Comments · Genera

Este fascinante título nos invita a recorrer 175 años de la historia del cómic, un arte en ocasiones incomprendido, pero capaz de trasladar al lector a mundos mágicos a través de personajes míticos como superhéroes, protagonistas de relatos de supervivencia o adolescentes tan luchadores como maltratados. Muchos de ellos se han llevado a la gran pantalla, como Watchmen, Batman, Captain America, Thor o El increíble Hulk.

La editorial Grijalbo es la responsable de esta edición única coordinada por el periodista británico Paul Gravett, experto en el noveno arte, en el que lleva trabajando más de veinte años escribiendo artículos y reseñas en Escape Magazine o Comics International, entre otras publicaciones.

En este enlace podréis hojear el libro y ver el índice de autores e ilustradores que conforman esta inspiradora selección, que contiene títulos muy variopintos, donde, lógicamente, el cómic japonés tiene un papel protagonista. Entre la selección, destacan títulos como La leyenda de Kamui (1964), de Sanpei Shirato, que recrea el Japón feudal del siglo XVII y refleja las injusticias de sus corruptos gobernantes; o Candy Candy (1975), de Yumiko Igarashi y Kyoko Mizuki, sobre la niña rubia y pecosa Candice White Ardley, una huérfana criada en un orfanato que resulta adoptada por una familia cuyos hijos la maltratan.

En 1001 cómics que hay que leer antes de morir no podía faltar Todo Mafalda (1964), de Quino: “¿Quién no va querer a una niña que, por ejemplo, observa un sifón y piensa que la elevará hasta el cielo con su traje espacial casero?”.

Pero también hay espacio para las historias comprometidas, de denuncia, de la mano de periodistas gráficos extraordinarios. En Notas al pie de Gaza (2009), el pionero en periodismo gráfico Joe Sacco se inspira en la muerte de civiles palestinos a manos de las Fuerzas de Defensa de Israel en la ciudad de Khan Younis en 1956 para relatar y denunciar cómo estas mismas fuerzas acabaron con las vidas de 111 palestinos en Rafah.

Pero yo me quedo con Maus (1977), de Art Spiegelman, merecido ganador del Premio Pulitzer en 1992. El protagonista de Maus es el padre del creador, Vladek Spiegelman, cuya experiencia en la guerra acaba convirtiéndose en un relato de supervivencia, un recorrido por los auténticos horrores del holocausto: el surgimiento de los guetos, las ejecuciones, etc. “Spiegelman representa a los judíos como ratones, a los alemanes como gatos, a los polacos como cerdos. Evoca así tanto la tradición antropomórfica de los cómics como la metáfora nazi que comparaba a los judíos con una plaga de ratas. Transmite las increíbles hazañas de su padre para sobrevivir, pero también el sentimiento de culpabilidad que ello provoca, y que se transmite de generación en generación. Maus es uno de los cómics más trascendentales jamás publicados”.

1001 cómics que hay que leer antes de morir se suma así a una colección imprescindible del sello editorial del grupo Random House Mondadori, que incluye títulos tan indispensables como 1001 películas que hay que ver antes de morir, 1001 discos que hay que escuchar antes de morir o 1001 discos de música clásica que hay que escuchar antes de morir.

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