1001 libros que hay que leer antes de morir

Literatura hebrea moderna (2)

4 Diciembre 2009 · No hay comentarios

 

Tras repasar a los primeros maestros de la literatura hebrea (S. Yishar y Shmuel Yosef Agnon), hoy dedicaremos este espacio al escritor israelí Amos Oz. Aunque tiene en su haber numerosos ensayos, cuentos y relatos, el narrador, nacido hace setenta años en Jerusalén, es más conocido por sus novelas.

Candidato en numerosas ocasiones al Premio Nobel de Literatura y galardonado con el Premio Príncipe de Asturias en 2007, obtuvo en 2005 el Premio Goethe por su obra ‘Una historia de amor y oscuridad’ (2003, DeBolsillo). Se trata de la primera novela autobiográfica de uno de los escritores hebreos más comprometidos con el conflicto israelo-palestino (cambió su apellido original Klausner por Oz, que significa “fuerza” en hebreo, tras unirse al kibbutz Hulda con quince años). ‘Una historia de amor y oscuridad’ arranca con el nacimiento de Oz y finaliza con la muerte de su madre, es decir, describe la historia de su infancia y adolescencia, la vida de sus padres y de su familia.

La profesora de hebreo moderno de la Universidad de Yale Ilana Wistinetzki, explica en ‘1001 libros que hay que leer antes de morir’ que “la narración abarca cinco generaciones y se entrelaza con maestría con la historia con mayúsculas, es decir, la situación de los judíos en la Europa del este desde el siglo XVIII hasta el siglo XX, el movimiento sionista, el mandato británico en Palestina, el asedio de Jerusalén, la Guerra de la Independencia y la fundación del estado de Israel.

La madre de Oz, Fania, es el hilo argumental del libro, que se va ramificando en infinidad de estructuras narrativas. El suicidio de Fania se entrevé en diversos episodios de la novela y parece constituir un elemento fundamental de la trama. De hecho, Oz lucha dolorosamente con la tendencia de su familia a silenciar todas las emociones: “Desde el día de la muerte de mi madre, hasta el día de la muerte de mi padre, veinte años más tarde, no hablamos de ella ni una sola vez. Ni una palabra. Como si no hubiese existido”. Oz aprovecha las páginas finales para quebrar “los miles de años oscuros que nos separaban a todos” y relatar los últimos días de su madre. Basándose en el recuerdo de los relatos de su tía y de su tío, Oz logra vislumbrar la muerte de su madre “como si una antigua luna se reflejara en el cristal de una ventana y desde allí se reflejase a su vez en un lago, a partir del cual la memoria dibuja no el reflejo en sí mismo, que ya no existe, sino únicamente sus besos blanqueados”.

También su obra ‘La caja negra’ (1987, DeBolsillo) es fundamental para cualquier amante de la literatura hebrea. Este libro está formado por una serie de cartas, notas y télex que son los documentos con los que cuenta el lector para tratar de entender qué ha sucedido en “la caja negra” de la relación matrimonial que une a Ilana y Alex en Israel. “La correspondencia permite a Oz utilizar diferentes voces y tonos para captar la fragilidad, la sexualidad, el absurdo y la ambición de la existencia humana en un ambiente religiosa, política y socialmente cargado”. Paralelamente, también habla de la historia, la política y las escisiones religiosas modernas de su país. Tras haber servido en el Ejército israelí, ser maestro a tiempo parcial y estudiar en Oxford y Estados Unidos, no cabe duda de que Amos Oz ofrece una visión muy amplia de las cuestiones que aborda.

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