1001 libros que hay que leer antes de morir

Albert Camus intemporal

15 enero 2010 · 2 comentarios

Han pasado ya cincuenta años de la muerte del escritor francés de origen argelino, y, sin embargo, sus incombustibles obras, como El extranjero o La peste, siguen siendo igual de actuales. Él, que había reflexionado en numerosas ocasiones sobre el absurdo, acabó siendo víctima de él. Murió un 4 de enero, en un accidente de coche, un par de años después de recibir el Premio Nobel de Literatura. Había pasado las Navidades con su mujer y sus hijos en Lourmarin y tenían previsto regresar a París en tren. Pero se encontró con su editor, Michel Gallimard, que se acababa de comprar un flamante coche, y le convenció de que fuera con él. Aún hoy siguen sin esclarecerse las causas del trágico accidente que mató al escritor y a su editor tras chocar contra un árbol.

         Las circunstancias de su fallecimiento han contribuido a que la figura de Camus sea aún más recordada, si cabe, junto con su intenso activismo anárquico. Sin embargo, su obra, por sí sola, merece ser perpetuada por la calidad de sus reflexiones existencialistas. Veamos qué opinan los críticos de 1001 libros que hay que leer antes de morir sobre sus dos obras cumbre: El extranjero (1942) y La peste (1947).

         En la primera de ellas, “la escrupulosa simplicidad de Camus fundamenta la historia a la vez en la cotidianeidad y en la fábula”, y es el lector el encargado de resolver esa ambigüedad. El extranjero relata un fragmento de la vida de un hombre gris llamado Meursault, un proscrito social que lleva una vida solitaria. Durante la narración se suceden varios hechos traumáticos (como son la muerte de su madre, el asesinato de un hombre y un juicio en el que Meursault es condenado a muerte) pero ninguno de ellos provoca la respuesta emocional que cabría esperar de él. “Todo es mundano en el universo de Meursault, aunque él apenas tiene control sobre ello”, apunta el crítico Seb Franklin. “El personaje de Meursault es una prueba de la falta de sentido de la vida, más allá del sentido que uno quiera darle. Comprobar y resignarse a esta esencial carencia de sentido es lo que constituye, para Camus, el absurdo”.

         Por otro lado, muchos críticos han coincidido al describir La peste como un libro repleto de “deprimente existencialismo”, sin tener en cuenta las virtudes de sus reflexiones, por muy oscuras que sean. Para Margaret Ann Doody, “lo que destaca en este texto, a pesar de su inflexible visión de la desesperación y el sufrimiento humanos, es el sentimiento de una humanidad común”. La peste narra cómo una plaga que mata a miles de ratas de la ciudad argelina de Orán acaba transmitiéndose a los humanos. A pesar del intento inicial de las autoridades de desmentir que se trata de una peste bubónica, ésta se va extendiendo entre la población. El sentimiento de asfixia y aislación comienza a dominar a los individuos, que deben enfrentarse a “la inevitabilidad de la muerte”, pero, a pesar de ello, siempre queda un resquicio abierto a la esperanza. El hecho de dotar a ese grupo de individuos, pertenecientes a todas las clases sociales, de sensibilidad y comprensión, hace de La peste una obra maestra intemporal, que, junto con El extranjero, constituye uno de los libros cumbres del existencialismo y de todos los tiempos.

Categories: Genera



2 responses so far ↓

  •   arruillo // ene 19th 2010 at 8:50

    Sólo he leído El extranjero, pero creo que es una buena muestra de como sería esta persona. A mí, la novela, me dió esa sensación de dejadez, de no sentir los hechos con la fuerza suficiente de tal manera que durante el juicio comienzan a salir facetas del personaje que ni el mismo conocía. Narrado en primera persona, no queda claro como llega hasta el lector, ya que el protagonista narra su propio destino, aunque todo queda justificado por la magia de la literatura porque al fin y al cabo lo que en ella se transmite está por encima de todo lo demás. Buena información Reference Un beso

  •   reference // ene 19th 2010 at 15:40

    Efectivamente. Ahí está la clave de la novela, vaya, sorprende al lector el hecho de que nada parezca afectar a Meursault… Lo bonito es que el propio personaje se vaya conociendo a sí mismo a lo largo de la novela. Un saludo, Arruillo.

Dejar un comentario

Powered by WP Hashcash